Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida - s4e1
Juan 14:6 Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Los caminos pueden ser formados tanto por el hombre (ej.caminando por la tierra) como también por maquinarias, ingenieros y tecnología.
Jesús no sólo revela el CAMINO, sino que Él es el único camino que nos lleva;
A la comunión con el Padre. JUAN 14:1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
La palabra turbación viene del latín; “turbare, agitar, perturbar".
Significa un estado de agitación emocional, confusión y desconcierto del alma, causado por problemas, ansiedades, afanes excesivos o la ruptura de las seguridades personales.
Los discípulos se turbaron cuando Jesús partió de esta tierra, por eso Jesús les dijo;
No se turbe vuestro corazón.
Muchas de las palabras de Jesús causaron una profunda ansiedad en los discípulos, pero Él los llama a tener la paz que se obtiene cuando tenemos fe en Él.
- Es el camino que nos llevará a la Nueva Jerusalem. JUAN 14:2-3 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Jesús ha preparado esas moradas para sus seguidores, porque él tiene la intención de llevarlos a esas moradas. Este es el lugar de residencia permanente del cristiano, no es el mundo donde hoy vivimos.
Esta es una clara promesa de la segunda venida del Señor. Y a través de los siglos, esta promesa ha dado esperanza a los creyentes en medio de las pruebas e inseguridades de la vida.
- Jesús es el camino para tu victoria y una vida próspera en Él. ROMANOS 8:28,37-39 (28)Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. (37) Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. (38) Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, (39) ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
